Ir al contenido principal

DE ALGUNOS TÍTERES



En medio de  la creciente ola de prácticas  neochamánicas y  de medicinas alternativas que pululan en nuestros días no hace mucho llegó por el fatum a mis manos un libro con cartas chamánicas de los nativos norteamericanos. El maese para calmar mi evidente incredulidad sobre el poder de la cartomancia en el devenir de nuestras existencias siempre  dice que algo de cierto tienen los mensajes que se descubren al develar cada carta: “Es Psicomagia pura, Jodorowsky habla de eso”, suele decir. Lo cierto es que ad portas de cada función de la obra que hemos sacado paso a paso del papel a la mágica realidad escénica he tomado la costumbre heredada del maese de sacar una carta de aquel nativo  “tarot” como cábala de beneficio, lo cual ha sido  más poderoso y original que la canónica y tradicional arenga de la gente de teatro: ¡Mierda, mucha mierda! Luego de haber visto al animal del día y de saber el posible “destino” correspondiente me reafirmo en la idea de que la función de la jornada no será igual a la anterior… unas veces el tramposo coyote se desliza, de repente el miedoso conejo corre entre la baraja y otras tantas el Alce acude para impregnar de seguridad y calma el ambiente. Se trata del famoso concepto tribal que  algunos antropólogos llaman como nacimiento chamánico.

Todo está en la mente dicen algunos, fantasías de camanduleros y brujos afirman otros, pero hay algo que tienen en común el teatro de títeres y las cartas chamánicas indígenas: sucede lo impensado a  pesar del orden previo y los supuestos que se organizan con gran antelación y disciplina para que todo salga de la mejor manera, podría ser a su vez el genio propio de los espíritus rebeldes. Lo anterior siempre ha sido frecuente en las artes vivas precisamente por su propio ethos estético. Pasa tanto con los grupos y compañías jóvenes de teatro como con los más consagrados y renombrados del mundo o sino que lo digan los actores del documental In the wings on the stage (2014). Lo escrito no justifica un misterioso y verídico poder de las cartas indígenas como última palabra  sino que da pie para hallar las relaciones posibles (si las hubiere)  con la lógica muy propia de los títeres  esbozada ya por muchos titiriteros durante el siglo pasado, hacemos referencia a valores de  inestabilidad y de cambio de contexto. Éstos conceptos parecieran vivir en el nacimiento chamánico que maximiza el estado volcánico, pacífico y escudriñador del ser humano que está operando un objeto-sujeto en el escenario. Aun así Alejandro Jodorowsky no hablaría de “un escenario” para el desarrollo de estos nacimientos chamánicos artísticos o actos poéticos como otros más contemporáneos del lenguaje prefieren nombrarlos porque el arte de vivir debe ajustarse en lo posible a una personalidad pánica y por tanto no debe hallarse siempre en un sitio determinado.


Pan, el dios greco-romano no fijado y que está en todas partes es el eje nodal de esta teoría. Es Pan el que divierte y aterroriza a los desprevenidos en los bosques, el mismo que siempre se le ha retratado con copas de vino al mejor estilo del ebrio dios Baco y acompañado de unas despampanantes ninfas que abandonan sus fuentes de agua para ir en busca del dios de la fertilidad. Es Pan, aquel que algunos envisten de fauno, tan travieso como Puck, sabio, irreverente y pícaro como Punch, es el que se toma como referencia  para sacar adelante una serie de proyectos sociales que con ayuda del arte intentan darle un giro paradigmático a la sociedad. Para el caso colombiano, como lo suele citar la célebre profesora Doris Sommer este tipo de acción llegó a un punto alto en la alcaldía de Bogotá que presidió el profesor Antanas Mockus. Pan está en todas los lugares porque su figura real nunca ha sido definida, aparece aquí y allá; y por tanto este dios nos sugiere que  las acciones del arte, como bien cultural de todos los ciudadanos deben estar en todas partes también, en lugar de atarse a lugares cerrados y tradicionalmente preparados para su fin. En cambio deben trocar como las cartas chamánicas y reinventarse de acuerdo al ciclo dinámico de la sociedad. En ese sentido como lo demostró Mockus en Bogotá (Mimos, clows, multas pedagógicas, estrellas negras…etc) sacar al arte de los pequeños espacios que no pocas veces han generado procesos silenciosos de ostracismo social en el que tradicionalmente se ha desenvuelto ayuda a mirar y actuar sobre la sociedad de una forma directa. No obstante, la explosiva personalidad adjudicada a Pan no solo deja como legado en el arte un actuar alegre y fraterno, por el contrario, muchas veces para develar con parresía lo podredumbre del alma de un pueblo es menester actuar de maneras poco convencionales. Acciones que la mayoría calificarían como vandálicas.  

Doris Sommer propone el término “Agencia cultural” para referirse a un proyecto de personas que hacen del arte y las humanidades un medio para resolver los problemas reales de una comunidad (casi siempre asociados a la violencia). Existen hasta el momento muchas otras definiciones de agencia cultural que se acomodan a las necesidades teóricas de cada autor o de la región del mismo, ahora bien, todos coinciden en algo: para que dicho proyecto se dé indudablemente los agentes culturales deberán salir a las calles a generar procesos de cambio en las prácticas sociales de sus comunidades, deberán ser los sujetos pánicos de Jodorowsky puesto que de otra manera no se puede concebir un actuar efectivo por medio del concepto de agencia cultural sin la acción y el trabajo de campo. Lo bonito del caso y que subraya siempre la profesora estadounidense  es que todos podemos ser agentes culturales sin importar nuestra formación académica, creencia religiosa o ingresos económicos porque justo en esas aparentes diferencias está la riqueza del proyecto en la medida en que la voz de cada uno vale por igual.

Por otra parte, la formación que proponen los agentes culturales siguiendo lo planteado por Alfonso Pérez Acosta también es de carácter política, no estableciendo una relación entre política y los aspectos gubernamentales sino en la creación de una consciencia política lo suficientemente fuerte que permita a los ciudadanos incidir mediante su recurrente participación en las decisiones que intervengan en el modus vivendi del ser humano. De esta forma se trae de nuevo a las calles el concepto aristotélico de zoon politikón o del hombre como animal político capaz de ingresar en las entrañas de la sociedad y transformarlas desde las diversas expresiones culturales. Nos formamos entonces como facilitadores de las transformaciones de una ambiente corroído por las nefastas manifestaciones de violencia y desacuerdo que empañan los sueños de los bellamente sensibles. Mutamos en Pan con las cartas chamánicas ancestrales para amenazar con la violencia de las manifestaciones de las humanidades y el arte  al odio tóxico que camina a la par del smog contaminante que brota sin parar de los pulmones de las ciudades.

Escenas de Ciencia sin decencia. Manzanares-Caldas.

Quizá lo más emotivo de sacar el biombo a determinados lugares alejados del manto de la escena artística es que el aparente quimérico cambio de sociedad si es visible cuando se vehiculiza de manera atractiva a los públicos destinados. En ese sentido y tratando de actuar como agentes culturales  hemos presentado la obra de títeres de guante Ciencia sin decencia en Caldas, Ibagué (Universidades – veredas), colegios distritales de Bogotá, centros penitenciarios y fundaciones caritativas. Las respuestas del público han sido variadas pero el mensaje ha sido el mismo, o al menos se ha intentado que así lo sea porque no es más importante el resultado que la intención que permite que el primero suceda. Y aunque paupérrimos herederos de la tradición que trajo el maestro Federico García Lorca, que siguió luego su discípulo Javier Villafañe y que el discípulo de éste Ariel Bufano continuó, nos hemos propuesto a revivir por vocación de un discípulo colombiano de Bufano las aventuras de Juancito y María para dar un mensaje de valentía, amor y de conciencia ambiental a muchas personas de sectores tradicionalmente impensados para este tipo de actividades. Estamos seguros que si Pan nos viera  estaría a gusto, o ¿no?, bueno quizá no.

Cada día trae su nacimiento, alegría, tristeza y muerte, dicen los chamanes americanos. Entendida de esa manera la existencia entonces la vida es un sinfín de vidas dispares, nos induce a creer que no es círculo, es espiral. Es caos, es amor, es congoja e histeria…es pan en su plenitud. Mal haríamos si nos ubicáramos en un solo paradigma y no osáramos  avanzar hacia espacios no conquistados por la flama de lo que importa en estos momentos: el diálogo para alejar los hechos de violencia.   Si cada día es una vida, tratemos que sea la mejor y de paso intentemos hacerla mejor a los otros conciudadanos. En definitiva esa es la esencia de los agentes culturales.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La Biblia de Simon Bisley

No es secreto que el arte religioso a lo largo de los últimos años ha pasado desapercibido por numerosos artistas a la hora de construir imaginarios pictóricos en base a sus diversos temas. Ya no es el arte religioso el punto nodal desde donde parten propuestas estéticas capaces de transformar el rumbo del arte y con ello apreciarlo, contemplarlo y analizarlo. Atrás en el tiempo, parecen quedar esas asombrosas muestras de maestría de los antiguos artistas que con un tema bíblico infringían normas técnicas y estéticas para luego sentar un canon imperecedero que áun conmueve a los espectadores por la sutileza y precisión con la que fueron ejecutas y pensadas esas obras. Tiziano, Leonardo, el mismo caravaggio, Rubens entre otros grandes maestros que supieron ver en los temas biblícos maneras de sentir a la propia humanidad de su tiempo, parecen observarnos mediante sus cuadros y recordarnos los conmovedores caminos eternos del arte pictórico occidental no prehispánico. Por supuesto, Albe...

LO ORWELLIANO EN "ESCUELA DE VENTRÍLOCUOS" DE ALEJANDRO JODOROWSKY.

El celebérrimo libro 1984 (1949) , en realidad titulado en inglés Nineteen Eighty-Four , de George Orwell tuvo una inusitada venta durante la segunda mitad del año 2016 producto de las elecciones presidenciales estadounidenses. Las versiones que algunos expertos esbozaban en sus opiniones acerca de dicho resurgir de la obra del afamado escritor británico estaban enfocadas en sugerir que había un temor latente en el público por lo que podría deparar el futuro si uno de los candidatos en pugna lograba triunfar. Se escribieron muchas reseñas del libro desde la óptica de un posible totalitarismo fascista en el siglo XXI con intenciones apocalípticas, y muchos curiosos consultaron de nuevo la definición del intricado término “orwelliano” en los diversos diccionarios a mano u online.      Dentro de esa marea de incertidumbre y viendo el fresco del escenario que Orwell retrató en su novela y un poco en “Rebelión en la granja ” (1945), aparecían en los mass media...

El papel de la “imaginación” en la transformación de Batman en indigente ibaguereño

Trabajo de campo. Fotografía tomada por el colectivo M.A.F.I.A El concepto de antihéroe trae una poderosa carga emotiva por su inherente y clásica asociación a la figura del carismático Alonso Quijano en su versión de caballero errante (El caballero de la triste figura) y actualmente dicha ligación conceptual está cercana a las distopías literarias alentadas por las dos marcas gigantes del cómic mundial: DC Comics y Marvel. La primera con su línea “ Elseworlds ” y la segunda con “ What if …?” intentan trabajar mucho este punto de vista, tan es así que personajes antes olvidados como The Punisher (en el seriado de Netflix), Ghost rider o Dead pool (antihéroes por excelencia) han cobrado una inusitada relevancia en el público infantil y adulto. Los anteriores personajes destacan no precisamente por ser ejemplares dentro de lo establecido en sus maneras de obrar respecto al asunto que les compete; por ejemplo tanto The punisher (1974) como Spawn (1992) asesinan sin piedad al mal...