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La Biblia de Simon Bisley

No es secreto que el arte religioso a lo largo de los últimos años ha pasado desapercibido por numerosos artistas a la hora de construir imaginarios pictóricos en base a sus diversos temas. Ya no es el arte religioso el punto nodal desde donde parten propuestas estéticas capaces de transformar el rumbo del arte y con ello apreciarlo, contemplarlo y analizarlo. Atrás en el tiempo, parecen quedar esas asombrosas muestras de maestría de los antiguos artistas que con un tema bíblico infringían normas técnicas y estéticas para luego sentar un canon imperecedero que áun conmueve a los espectadores por la sutileza y precisión con la que fueron ejecutas y pensadas esas obras. Tiziano, Leonardo, el mismo caravaggio, Rubens entre otros grandes maestros que supieron ver en los temas biblícos maneras de sentir a la propia humanidad de su tiempo, parecen observarnos mediante sus cuadros y recordarnos los conmovedores caminos eternos del arte pictórico occidental no prehispánico. Por supuesto, Alberto Durero o Lucas Cranach el viejo, hacen parte también de esos grandes expositores del arte religioso que de vez en cuando son retomados por algún pintor contemporáneo que pretende no dejar perder esa asombrosa semilla atrapadora que el arte religioso anterior a las vanguardias del siglo XX es capaz de sembrar. Lo anterior, sin desmerecer el invaluable aporte de los distintos movimientos pictóricos surgidos durante el siglo XX en todo occidente.

Díscipulo de dicha corriente que mixturaba lo sublime con lo trágico, el autor Simon Bisley, en el mundo del cómic parece asomar con su trabajo The Bible (2004) como un continuador de la corriente religiosa de expresión pictórica. Naturalmente, ejecuta su arte obedeciendo al lenguaje singular de los tebeos y por tanto, el tema bíblico vertido en este formato gana en él una cuota inusitada de oscuridad, melancolía, violencia y cierto aspecto noire.  Apreciamos en Bisley una  delgada vitalidad en el sufrimiento de las escenas de muerte enmarcadas en insesantes luchas para extinguirla de toda existencia presente en sus dibujos y pinturas de esta serie. Por otro lado, es notorio advertir que el diálogo  en entre líneas que se da entre los personajes y Jehová siempre está condicionado por el advenimiento de pesares en lugar de augurar felicidades y redención de la fraternidad. Observemos la anunciación del Arcángel Gabriel a María (izquierda) para percibir lo antes enunciado. El Arcángel se tiñe de un manto oscuro en lugar de portar la luminosidad casta en sus atuendos que un ángel de Dios normalmente llevaría, (según la convención pictórica) mientras ilumina la habitación con una antorcha de cuya luz rehúyen tanto el portador de la misma como María. Más que una anunciación de gravidez divina, la escena evoca una lúgubre advertencia a juzgar por el negro de los rostros de los dos personajes.

El águila imperial romana acá  es símbolo de poder









La condición sublime en The Bible, se sucede cuando nos hallamos ante una naturaleza de las cosas que nos dejan impávidos y anonadados por diversas razones relacionadas con la estética, Edmund Burke afirma al respecto, "Todo lo que es de algún modo terrible o se relaciona con objetos terribles, o actúa de modo análogo al terror, es fuente de lo sublime". Aclárese aquí que no se menciona al terror mismo como categoría estética sino a una fuerza que como el terror es capaz de generar un tipo de dolor al modo de la tragedia, se trata pues, de una sensación que encausa dicho sentimiento en impresión al máximo al momento de contemplar algo que escapa a una comprensión detallada. Por ello, Adolfo Sánchez Vásquez (1993) retomando algunas ideas de Burke afirma: "En suma, el sujeto, tiene que hallarse a cierta distancia del fenómeno terrífico u horroroso para que pueda contemplarlo y despertar en él el sentimiento de lo sublime". Observemos una escena de la crucifixión, quizá el pasaje bíblico más representado en la pintura occidental por su altísima carga emotiva y persuasiva, para atisbar la posible sublimidad y tragedia en la obra de Bisley:
Sobre la escena, un nubarrón oscuro contempla los acontecimientos en el monte Gólgota , mientras una tenue luz empieza a asomarse entre las tinieblas, quizá Jehová ha escuchado las palabras de su hijo. Al fondo, Dimas y Gestas, nombres que reciben los dos ladrones según algunos escritos apócrifos, se ubican en serie a la derecha y no a lado y lado de Cristo como sugieren los evangelios. De hecho, curiosamente el personaje importante en esta crucifixión según la ubicación es un ladrón por estar en la mitad, empero, el punto focal de la figura trascendental que nos señala Bisley sigue siendo Jesús. Al lado de Cristo, y merodeando con negra figura ecuestre se encuentra el centurión Longino con su amenazadora lanza y rostro cubierto en las sombras del yelmo imperial. El centurión romano es una metáfora del lento peregrinar de la muerte que se retira poco a poco luego de haber acometido su empresa; hecho que se refuerza con la presencia del cráneo humano que reposa sobre los pies del inmolado a beneficio de la humanidad. La tragedia sentida de las dolientes que se han resignado a aceptar la triste realidad del destino preescrito por Jehová se atavia representativamente con el negro de sus ropas mientras los soldados de la guardia romana de Judea lucen estoicamente indiferentes.  Durante toda la serie de Bisley sobre la crucifixión se muestra a un Cristo que sufre por las laceraciones físicias pero que al mismo tiempo es consciente de su rol como personaje trágico porque conoce que ello hace parte de su existencia, así la tragedia como categoría estética según Sánchez Vázques "está en la realización de ciertos fines a los que no puede renunciarse, y está asimismo en el sacrificio que impone - con su fracaso, su derrota o su muerte - a los individuos concretos que, en unas condiciones históricas y sociales determinadas, los hacen suyos y luchas por realizarlos."

El lenguaje de la obra de Bisley en The Bible renueva de alguna manera el tratamiento pictórico que se le habían dado a los temas religiosos en la medida en que se apropia del lenguaje gráfico del cómic y se permite afortunadamente pasar por alto los cánones de proporción humana en la representación de las figuras (ni qué decir de la obviedad al homo ad quadratum y el homo ad circulum). No se precibe la repetición del tono heróico o conmovedor de gran maestría técnica de los representados propio de los academicistas franceses y demás pintores que seguían los postulados de Schmidt o Fritsh  o de los manieristas (por citar a algunos solamente). Por el contrario, en Bisley hay tal transgresión del lenguaje bíblico en el dibujo  que es capaz de dar una personalidad definida a cada personaje en medio del caos o  de la aparente calma, y por tanto, hay evolución en la interpretación de los sucesos. Tanto es así que se permite licencias llamativas e indudablemente bellas como la siguiente:


Diego Alejandro Hio Rojas.

Bisley, S. (2004). The Bible. Norma Editorial, Madrid: España.
Sánchez, A. (1992). Invitación a la estética. Random House Mondadori, S.A, México D.F: México. 
Bussagli, M. (2009). Anatomía artística. Panamericana Editorial Ltda, Bogotá D.C: Colombia.

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