Trabajo de campo.
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| Fotografía tomada por el colectivo M.A.F.I.A |
El concepto de antihéroe trae
una poderosa carga emotiva por su inherente y clásica asociación a la figura
del carismático Alonso Quijano en su versión de caballero errante (El caballero
de la triste figura) y actualmente dicha ligación conceptual está cercana a las
distopías literarias alentadas por las dos marcas gigantes del cómic mundial:
DC Comics y Marvel. La primera con su línea “Elseworlds” y la segunda con “What
if…?” intentan trabajar mucho este punto de vista, tan es así que
personajes antes olvidados como The Punisher (en el seriado de Netflix), Ghost
rider o Dead pool (antihéroes por excelencia) han cobrado una inusitada relevancia
en el público infantil y adulto. Los anteriores personajes destacan no precisamente
por ser ejemplares dentro de lo establecido en sus maneras de obrar respecto al
asunto que les compete; por ejemplo tanto The punisher (1974) como Spawn (1992)
asesinan sin piedad al malhechor de turno en lugar de llevarlo a las
autoridades que las sociedades han dispuesto para estos menesteres. Algunos hallan
sus orígenes en la disposición poco atada a los cánones del héroe señalada por
Alan Moore en Watchmen (1986), aunque siendo más castos en la apreciación del
antihéroe podemos observar que la figura se remonta a años más lejanos como los
personajes de Dostoivsky o incluso más pretéritos si exploramos en la
literatura griega. Sabiendo de la obnubilación que por esta onda de anti-
heroísmo contemporánea algunos estudiantes tienen y siendo aquel un tema
cercano a mí afición propuse en clase la creación de un antihéroe local tomando
como referencia a Batman. Convertiríamos al célebre multimillonario murciélago
de ciudad gótica en un habitante pedestre de la ciudad, ¿cómo llegó hasta acá? esa es la
transformación que de Batman hicieron los estudiantes.
En el ejercicio de creación
literaria los estudiantes por lo general suelen apegarse a experiencias
personales o vivencias contadas por personas cercanas a sus círculos habituales
para luego sí entrar a una fase de redacción que exige determinado nivel de
coherencia y cohesión textual de cara al tema que pretenden desarrollar. Aunque
no necesariamente la disposición en el orden debe ser rígida porque la creación
literaria nace en libertad, sin férreas ataduras postineras o grandilocuentes máxime
en niveles de creación literaria aplicada a adolescentes. La creación puede ser
simple en su formalidad pero profunda en los devenires temáticos a la manera del
haiku, aquella expresión de la lírica oriental que brinca de una montaña a otra
y se sostiene en el vacío, no avanza ni cae. Solo existe; eso es lo que se
busca en estos ejercicios de creación escritural. De modo pues que Batman
existió y apareció en Ibagué, nació de la mano de los 33 estudiantes que
participaron en la actividad y al advertir el peregrinaje de su existencia por
esta ciudad pareciera que el relato del mito de Sísifo le queda corto en algunos
apartados en cuanto a sufrimientos y penumbras.
Sobre la misteriosa
aparición de Batman en Ibagué cuenta un chico en su relato llamado “Batman en
bancarrota” que el antiguo héroe representado en la figura del actor Ben
Affleck se endeudó a más no poder producto del fracaso en la taquilla que
obtuvo el último lanzamiento de la película (Batman V.S Superman) que éste
protagonizó y como quedó en la pobreza absoluta le hipotecaron la casa por
causa de su morosidad en el pago. Sumado a lo anterior le llegaron muchas y
peligrosas amenazas que finalmente lo hicieron buscar refugio en Colombia, más
precisamente en el sur de Ibagué. Allí a veces aparece disfrazado de Batman en
las noches como un “loquito” (según me aclaró el autor) y otras veces vende
frutas en las calles (a bajo precio). Este relato corto en comparación a los
otros fue el único que abordó los inicios de Batman en Ibagué y por tanto se
puede indicar jocosamente como Batman año
1: orígenes. Sobre el aspecto del
antihéroe en este relato cabe indicar que Batman, empujado por las
dificultades económicas de su carrera ahora realiza acciones que en nada se
parecen a las que usualmente adelantaba en Gotham City, ahora bien, si anda en las noches
como un “loquito” entonces es porque nuestro personaje está enajenado de las
otras vidas. Al parecer hay una sospecha latente de que su afamado altruismo se ha ido a pique. Aquí empieza la reconstrucción del paradigmático personaje. ¿A qué se dedicará en sí?
Otros chicos parecen tener las respuestas.
Batman
en su quehacer en tiempo presente fue el tema más usado por los estudiantes. La
mayoría lo ubicó cerca a su lugar de residencia y lo dotó de particulares características
de bandido asociadas principalmente al hurto hasta tal punto que causaba
repudio y compasión en las comunidades en donde se asentaba. Quizá la versión
más extrema del murciélago sea la de un muchacho que a pesar de crearlo como un
drogadicto empedernido también le otorga una dosis combinada de rebeldía y
decisión de combatir el mal a pesar de que se insinúa su pertenencia a una
pandilla. Este Batman representa la típica figura del antihéroe que solo
persigue sus instintos y que no tiene remordimiento alguno por sus actos. Es un
antihéroe que fuma marihuana, que no acata la ley de la Policía a pesar de que
ésta busca su ayuda para combatir el crimen y que se asocia con pandillas para
conseguir su dosis. Estamos pues, ante un ejemplo clásico de anti heroísmo
similar al de un Clint Eastwood del Western espaguetti o al de un The Punisher.
Por tanto, hasta ahora el Batman benévolo ha muerto para darle paso a uno que
bifurca sus caminos entre la legalidad y la ilegalidad, su imagen no es
positiva pero algunos la pueden ver necesaria, ¿acaso un mal necesario?
Un
poco condescendiente y más llena de elementos que pudieran mover las fibras
del sentimiento es la versión de una estudiante que a pesar de hacer de Batman
un indigente que gusta de estar en el parque del barrio lo crea con una belleza
admirable que todos reconocen de inmediato, la autora lo alimenta y lo baña mientras
se enamora de él hasta que finalmente se casan ¿final feliz para Batman? Quizá. No obstante hubo muchos casos en los que el personaje moría asesinado, se volvía payaso de un circo, se suicidaba por desilusiones de amor en el famoso puente de la variante o se
convertía en miembro respetable de una iglesia cristiana, eso sin obviar que no
en pocos escritos Batman se volvía el villano más peligroso de la ciudad. Las
versiones son variadas y cada una abre la extensa puerta para que lleguen más y
más secuelas sobre el asunto. Eso es lo bello de estos ejercicios de
creación, siempre hay tiempo para más, pues la imaginación siempre germina en
los espacios insospechados, en las horas impensadas y en los contextos no creados.
El trabajo sobre el antihéroe fue más que satisfactorio, pues logramos traer a
Bruce Wayne a esta ciudad, y el regocijo fue placentero porque al menos los muchachos disfrutaron el hecho de hacer algo de parodia sana con un personaje conocido y poco sonriente. ¡Lo hicimos
reír y morir!. Larga vida a la risa.




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