“El hombre es una planta celestial; lo que significa que el ser humano es como un árbol invertido, cuyas raíces tienden hacia el cielo y las ramas hacia abajo, hacia la tierra ”. Platón. Con frecuencia he llegado a la inquietante conclusión de que a los bonsáis los convirtieron contra natura en verdaderos rebeldes de la naturaleza, ellos parecen engañar la forzosa disposición primigenia que se les ofreció en el principio de los días y nosotros los obligamos a rechazarla con docilidad aparente. Son grandes árboles a su tamaño; explayan sus coartadas extremidades y ocupan el pequeño espacio correspondiente con mansedumbre. Por ello, no pocas veces han sido llamados como los árboles más pequeños del mundo sobre los cuales se han tejido toda clase de cálidos relatos. Evidentemente los chinos, los inventores de este estilo de jardinería en su ímpetu por representar los bosques en miniatura hace dos mil años (algunos dicen que en el 700 D.C) principiaron e...