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Una caja es un universo, Teatro lambe lambe o cajas misteriosas.

Dicen que San Simeón  (el salo/el loco)  en el siglo VI de nuestro tiempo en un momento de irreverente brillantez decidió andar y usar un títere por todos los lugares por donde sus “alocadas” extremidades inferiores lo llevaban; el afamado títere le servía para vehiculizar el mensaje de hermandad y humildad que pregonaban con admirable abnegación los primeros cristianos mediante el constante ejemplo. Las afortunadas gentes que tuvieron la dicha de verlo al parecer (dicen) le habían tomado un cariño especial por la forma como transmitía los mensajes e interpretaciones que éste hacía de las bienintencionadas enseñanzas de cristo, está de más decir que el cariño también iba hacía aquel objeto-sujeto que usaba. Se trataba de una pedagogía de la representación animada de un objeto inanimado que resultaba innovadora para las personas que asistían al encuentro con la palabra sagrada. San Simeón es el santo de los titiriteros y de los adeptos a la ventriloquía y aún se recuerda entre quienes se internan en los estudios de este simbólico arte  que siempre demanda cuotas por igual y sin condición de fe y amor; fe para acreditar en lo imposible y amor para hacerlo realidad.

Cada 1 julio se celebra su fiesta patronal y no faltan las conmemoraciones titiriteras alrededor del orbe que se convocan mediante  llamativos rituales comunicativos que ahora están mediados por las “redes sociales”. En aras de festejar la fecha con la notable profanación, desfachatez y deliciosa insolencia que caracteriza a este milenario arte y, contagiados por la data del “santo”, los miembros del Museo holandés  del títere (Dutch Puppetry Museum) develaron un archivo en el que aparece un rezo que acompaña a la figura del canonizado, vale la pena traducir las líneas del rezo para darnos una idea de quién era este personaje:

San Simeón
Santo patrón de los titiriteros

Amado San Simeón, que para servir mejor a nuestro
SEÑOR, hiciste un títere de ti mismo para ridiculizar el pecado,
Ayúdanos para ser fuertes en virtud.

Danos la misma fuerza, que tú nos
mostraste al reírte de las fragilidades de
la vida humana – mientras pedías en soledad
la divina guía para la salvación de
nuestras almas.
*
Fiesta del 1 de Julio.

En América latina los titiriteros argentinos rescataron del olvido a este personaje a partir de la segunda mitad del siglo pasado cuando decidieron incorporarlo en estampillas e imágenes a sus obras, siendo la virtuosa Mané Bernardo la más famosa dentro de este grupo de  artistas que reivindicaron a este santo nacido en la ciudad siria de Emesa. A partir de allí el santo se ha vuelto más común entre los titiriteros regionales hasta el punto de verlo más como un amigo-amuleto que como una figura altiva de adoración. Pareciera que San Siméon tiene más de hechicero ambulante que de santo, pero ¿no tiene acaso un "santo" algo de hechicero? Un santo para los creyentes debería ser más un amigo que un semidiós con ínfulas de sabiondo. Quizá Corzo Cojo - Brujo Siuox de los Lakotas - tenga la razón sobre este asunto: "Un hechicero no debería ser un santo. Debería poder descender tan bajo como un piojo y elevarse tan alto como un águila...debe ser Dios y diablo a la vez. Ser un buen hechicero significa estar en medio de la tormenta y no guarecerse...(...)".  Sospecho que al Opus Dei o a los ortodoxos lefebvristas que prorrumpen con el motto/lema: ¡Christus vincit! ¡Christus regnat! ¡Christus imperat!,  esta “titerización” de San Simeón El loco no les  viene muy en gracia. Ahora bien, existen otras versiones del rezo un poco más aceptadas por la iglesia católica  como la siguiente:

“Concédenos, Señor todopoderoso, que el ejemplo de San Simeón nos estimule a una vida más perfecta y que cuantos celebran su fiesta sepamos también imitar sus ejemplos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.”

Incluso hace algunos años los miembros de la Agencia cultural Hilos Mágicos (Bogotá) acuñaron la “novena” al rezo en uno de sus números de la amena revista que a buena hora  y para deleite de nosotros los ociosos siempre publican:

Novena: Rezar durante nueve días con tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias e ir a nueve funciones de títeres para recibir las bendiciones del santo. Página 10 de las memorias de la IV jornadas de títeres de Bogotá-2009.

De modo pues, que si se pretende obtener una especie de ayuda,  salvación o redención mediante el accionar del mencionado santo es menester acudir a las confluencias de títeres y en lo posible pertenecer a dicha secta de artífices de lo imaginario vuelto posibilidad real, además de involucrarse en las misteriosas reuniones en donde los muñecos obtienen vida propia mediante los hechizos del arte y que luego se convierten en seres que parecen conocerlo todo. Son aquellos que poseen la deliciosa personalidad, visión e influencia de la célebre camarilla de mujeres-brujas maduras y expertas en las supuestas artes malsanas invocadas por el maestro W. Shakespeare en Macbeth. Todo titiritero es dramaturgo y taumaturgo por igual a mucho honor.


Con el permiso del canonizado San Simeón, “santo señor” de los astutos, tercos y brillantes titiriteros, otrora bautizados por Alfonso X “El sabio”  en su  Delaratio como  Cazurros – Eso sí, azuzado por el desesperado Guiraut de Riquier-  término por demás que en la posterioridad ganó la peyorativa carga semántica de torpeza e ignorancia, me permito ahora adentrarme en los espacios de una de las manifestaciones de este arte mayor, las llamadas Cajas Misteriosas. Pero antes observemos el gracioso surgimiento del arte de los títeres nacido según los integrantes  de la Agencia cultural Hilos Mágicos en el momento cuando “cualquier desprevenido troglodita encontró una ramita en el suelo con la forma de un pitecántropo de cuatro extremidades, la levantó y la acercó al círculo de fuego. La sombra  de esa ramita se proyectó en la pared de la caverna. La figura del enorme pitecántropo fue para los trogloditas todo un acontecimiento. No paraban de reír. Reían durante horas enteras haciendo cabriolas y monerías. De un momento a otro, aquel primitivo animador movió la ramita, la sombra del pitecántropo de cuatro extremidades se enderezó y comenzó a caminar en dos extremidades. (...)”. Página 23 de las memorias de la VI jornadas de titiriteros de Bogotá-2011.    

Cajas Misteriosas ha sido el término más común para referirnos en Colombia a una propuesta propia del teatro de títeres en la que se interpreta una obra que tiene como territorio dramático una caja de cartón, madera, plástico o de papel cerrada (por lo general oscura). Es un espacio autónomo que posee sus propias dinámicas de expresión  que en su comunión simbólica le dan originalidad y vida a la obra, lo que Mijaíl Bajtin llama “una realización completa que genera sentido”. El tamaño puede variar de acuerdo a las exigencias de la obra a representarse y a los gustos del titiritero en la medida en que  pueden haber representaciones que requieran de espacios más anchos o más angostos, grandes o pequeños teniendo en cuenta que los elementos-objetos que estarán al interior jamás deberán estar dispuestos al azar de tal manera que se tenga la certeza de que nada sobre y nada falte. Debe estar solamente lo necesario y así también los personajes deben estar diseñados tanto psicológica como físicamente para ser exactos en sus apariciones; hacer de la simplicidad una obra de arte.

Las Cajas Misteriosas reciben varios nombres en cada país, se dice que su primera aparición se da en el archipiélago de Japón en el siglo XVII y su función se restringía a la reproducción de una de las obsesiones del pueblo nipón: los jardines. Luego se empiezan a hacer populares en Europa durante el siglo XVIII por cuenta de algunos artistas callejeros que armaban sus cajas de madera muchas veces improvisadas y las transportaban a lomo de caballo por todos los parajes en busca de villas, plazas de grandes ciudades o festivales donde pudieran mostrar su arte, pero estas cajas no suponían la mayor atracción que podía brindar el titiritero puesto que en la mayoría de los casos solo se utilizaban como propuesta complementaria. Las Cajas Misteriosas a partir de allí empezaron su diversa evolución a lo largo y ancho del planeta hasta ser hoy por hoy un arte con manifestaciones tan múltiples y complejas que seguir su rastro resulta una tarea difícil; sus variables son tan interesantes que hasta las formas de denominarlas cambian. En Holanda se llaman “Optiques”, en Brasil “Lambe-lambe”, en Alemania “Guskkasten”, en Francia “Boité de optique”, en Italia “Mondo nuovo”, en Suiza “Rare show”, en el Reino Unido y Estados Unidos “Peep-show” y a Colombia fueron introducidas apenas en el año 2006 en el Teatro Hilos Mágicos de Bogotá recibiendo el nombre de  Cajas Misteriosas.

Las cajas Misteriosas han sido muy bien recibidas en México para interpretar relatos de la mitología azteca en la calle de una forma única que permite a todos los que se internen en la caja conocer más de esa bella cultura, en Brasil su acogida ha sido muy positiva desde hace ya unas décadas, en Chile se han realizado festivales coloridos e innovadores como el de Valparaíso en donde se invitan a titiriteros de Cajas Misteriosas de varios países del cono sur y en Colombia han servido para activar aún más la creatividad de los titiriteros en tanto que en los talleres de títeres sirven para propiciar un primer acercamiento de los estudiantes al tema mediante la interpretación de  cortas obras  que pasadas al "formato" de Cajas Misteriosas casi por regla general no deben superan los tres minutos (en realidad las obras representadas en las Cajas Misteriosas no deben sobrepasar los cinco minutos de duración). Cuando ocurre una reunión de muchas Cajas Misteriosas se da un fenómeno de “festival” en la calle que alienta el espíritu de la curiosidad del transeúnte dando lugar a un ambiente único que solo la mágica presencia del títere entendido éste según Margareta Niculescu como “una imagen plástica capaz de actuar y representar” puede ofrecer. Las cajas misteriosas son una posibilidad de génesis, apocalipsis y fin en sí mismas, por eso son un universo a su manera. El arte que usó San Siméon el loco para burlarse de los pecados y hasta del diablo a la manera del títere inglés Punch nunca se estanca, pervive  a mucho pesar de los temibles agelastas que arrecían con sus baterías belicistas sin cesar contra las artes a las cuales consideran subyugadas a otros saberes e irrelevantes para el mundo contemporáneo.  Pese a los ataques de los que aborrecen las artes el titiritero sobrevive con sus muñecos por cuanto su inmortalidad representada en el títere es resistencia y valor. Así, en esa situación crítica como puede saca fuerzas creativas y se las ingenia para introducir en un espacio reducido y  en un tiempo aún más corto una historia que puede atraparlo todo: Allí puede haber desde vida hasta muerte...eso es una Caja Misteriosa: La posibilidad de otro mundo.
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Nota: Mi traducción de la oración de San Simeón puede no ser la correcta, no obstante considero se acerca al significado original.

Comentarios

  1. Un gran aporte a la historicidad del arte antiquísimo. Se exalta el origen y vestigio de éstos mecanismos mágicos que envuelven el universo teatral. Bello!

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