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De la transición de un trozo de madera a un objeto artístico en la obra de mi padre



Es difícil desde una mirada general responder sin atisbo de duda a esta pregunta: ¿qué fue primero: la escultura o la pintura? Primeramente quiero dar por descartadas, en el caso de presentarse dudas, a la literatura escrita,  y quizá la música (no estoy seguro) en esta interesante “puja”, pues las considero más nuevas que las anteriores e integradoras a su vez, al igual que las otras de maneras genuinas cargadas de procesos significativos  que dan cuenta del sentir de nuestra existencia. Si bien es cierto que la pintura y la escultura así como los otros tipos de arte han estado ligados durante centurias por medio de movimientos artísticos, religiones o leyes cívicas también lo es que sus maneras de expresarse  difieren notablemente en la forma mas no en lo esencial, tomemos como ejemplo al romanticismo europeo de finales del siglo XVIII y principios del XIX o al clasicismo de mediados del siglo XVIII para darnos cuenta de la similitud en lo primario, esa especie de “noesis”. Lo anterior obedece a un palpitar humano acerca de determinadas realidades que lo afectan en diversos grados de complejidad y que le posibilitan mediante su técnica artística modelar la naturaleza de su mundo de acuerdo a las dinámicas históricas del tiempo, algo así diría Umberto Eco en su Historia de la belleza (2004); pues es en esas luchas históricas en ocasiones críticas a las cuales se aventura el pensamiento de los hombres cuando una obra pictórica o escultórica cobra vida y se erige como un objeto artístico con vida propia que vuela lleno de aires inmortales.


Acerca de la antigüedad de estas dos manifestaciones del arte, se pueden tomar como evidencias los descubrimientos que han sido revelados al respecto, lo cual no quiere decir basados en  unos pocos hallazgos que una sea más antigua que la otra, veamos: En relación a la escultura se han formulado varias hipótesis acerca de cuál es la escultura más antigua que se ha descubierto hasta el momento, la cuestión no debería ser esa a mi juicio, sino ¿cuál es la escultura humana (homo sapiens) más antigua descubierta hasta el momento? El anterior planteamiento surge por las dudas causadas a partir del objeto de Leakey, una roca tallada con aparentes fines simbólicos que data de al menos  un millón seiscientos mil años de antigüedad, claramente una época remota en donde los actuales humanos modernos no existían, en cambio los ancestros homo sí,  como el homo erectus entre otros. Algo similar ocurre con las pinturas más antiguas que se han encontrado hasta el momento en las cuevas cantábricas de la costa española y que se remontan a cuarenta mil ochocientos años de antigüedad, precisamente ese complejo de cuevas pudo haber sido ocupado por familias de neandertales durante largo tiempo, y esas familias pudieron haber pintado esas expresiones simbólicas en las paredes ¿quién lo sabe?, por lo pronto es un poco más alentador volver a lo que sí parece haber sido hecho por homo sapiens tanto en escultura como en pintura. 

Venus de Hohle fels
Allí aparece la figurilla conocida como la Venus de Hohle fels, hallada en Alemania en 2008 y que se presenta como una antecesora directa de la famosa Venus de Willendorf, la primera se cree tallada hace cuarenta mil años y la segunda que fue tallada en roca caliza hace veinte mil años. Lo curioso de las dos pequeñas esculturas es su clara alusión a la fertilidad femenina que quizá represente también según mi parecer a la fertilidad de la tierra,  un factor que sin dudas debió resultar importante para esos hombres del paleolítico. Acerca de la pintura se hallan los frescos sobre las paredes de la cueva Chauvet o Chauvet -Pont-d’arc (Francia) que tratan de animales de caza y que se creen realizadas hace  treinta y ocho mil años por manos de homo sapiens. Como podemos apreciar se tratan de tiempos “relativamente” contemporáneos entre una y otra manifestación de los dos artes aquí tratados y por tanto se podría incluso insinuar que van a la par en ancestralidad artística. A propósito de la cueva Chauvet-Pont-d’arc, hace pocos años los franceses reconstruyeron artificialmente el sitio y lo abrieron al público (ver).


Supongamos entonces con gran atrevimiento que ni la una ni la otra sea más vieja, caso que me emociona por dejar abierta la posibilidad del misterio. De modo pues que ya definido en apariencia ese enigma que recae la mayoría de las veces al analizar un corpus de obras de arte por aquello del legado es hora de abordar el trabajo de mi padre en la escultura de madera; quizá una de las expresiones de escultura más antiguas que se conozcan y cuyo antecesor inmediato hasta el momento es el famoso ídolo de Shigir, encontrado en 1890 cerca a Siberia. El ídolo registra una antigüedad aproximada de nueve mil quinientos años, ubicándolo en el periodo mesolítico de la historia humana, en él ya se denota un trabajo de la madera que involucró herramientas rústicas de tallado elaboradas a base de piedra afilada o hueso de diversas dimensiones. El artista o los artistas aparentemente debieron haber estado influidos por matices religiosos que les permitieron significar un poco su realidad, atraparla y darle una transformación simbólica. Se trata del primer trabajo de tallado en madera de la historia. Sin embargo  muestra un derrotero usado hasta la actualidad en cualquier tipo de escultura: forma (técnica), espacio e involucramiento estético. Éstos a su vez y siendo más cautelosos contienen: La talla, modelaje, ensamblamiento, y retoques finales (pintura, reconstrucción o patina en los metales). Dichas características están en cada una de las obras de mi padre.




Caballito (2014)
La totalidad de las obras son de características exentas, lo cual las vuelve objetos tridimensionales que pueden ser observadas desde cualquier ángulo posible, en el caso de la escultura “Caballito” el objeto tallado se presenta deforme para la vista de un espectador clásico amante de la armonía griega, no obstante para los seguidores de las resignificaciones que generan más vitalidad se muestra como un claro ejemplo transicional de la escultura en donde el caos y lo misterioso se vuelve bello, dando un acercamiento si se quiere a una estética de lo deforme. En efecto se trata de una escultura exenta donde resaltan cuatro extremidades (dos arriba, dos abajo) y que se unen en un pequeño tronco que luego conduce a una cabeza, ésta presenta un trabajo de escultura y pulimiento que nada tiene que ver con la cabeza de un caballo real, más bien se parece a la de  un caballito de mar sin ser tampoco una representación fiel de ésta. Y entonces ¿qué es? Eso es lo bello del arte, deja siempre las puertas abiertas a interpretaciones banales, atrevidas, profundas o sarcásticas, en palabras de George Luckács el arte nos ofrece “destinos, formas y alma”. La obra Caballito es la inestabilidad en pausa de la deformidad, hay en ella asombro, irrealidad y profecía de movimiento, pero todo ello junto no nos crea una imagen segura de lo que es, pues es tal su punto de desfiguración que pareciera que construir un todo acerca de ella dejaría de lado algo fundacional insospechado.

 El corpus de la obra de mi padre no es fácil de destejer a primera vista dado a que sus rumbos como artista de la madera bifurcan por varios senderos de la misma, toma disciplinas desarrolladas por escultores antiguos, contemporáneos y de fabricantes masivos de objetos estandarizados para el mercado como los juguetes;  a  dichos juguetes a veces los fuciona y crea maravillas, y en otras ocasiones los mejora con sobresalientes toques de ironía. Lo que es cierto es la marca de su genuina impronta que siempre está ahí y vale como testimonio claro de lo que se necesita para resplandecer en un mundo atiborrado de productos plastificados, repetitivos y de fábrica. Allí en esas industrias que se erigen como portadoras de una verdad sobre tendencias artísticas en varias ocasiones se da una estocada certera  contra los artistas marginales de este mundo. Un mundo que aún hoy en día  es testigo de como armados con sus cinceles, arcillas, gubias y pinceles algunos desafían al lugar común en el que inevitablemente hemos caído. Alzan a sus obras en los talleres y luego dejan que éstas se vayan solitas por los ríos de lo ambiguo; ellos, los atrevidos artistas son esos seres a los cuales no les importa caer en una explicación comparativa entre su obra y un objeto existente, son aquellos que saben explotar los límites temidos por las culturas hacia lo oscuro y son los que  juegan al igual que los añejos alquimistas de infantil curiosidad  a mezclarlo todo y crear alucinantes elixires cargados de vida. El joven artista argentino Adrián Villar Rojas con su monumental “Mi familia muerta” es un vivo ejemplo de un artista capaz de esas grandiosas transgresiones

 Las aves

Gallina
“Quiero hacer algo que se parezca a los pájaros” recuerdo que dijo mientras lijábamos los maderos de café de quince años de edad en el mini taller improvisado, la madera de café tiene algo muy particular y es que solo se deja trabajar con facilidad cuando está recién cortada, es decir en su estado fresco que presenta un tallo verde lechoso. Se le puede quitar la corteza con facilidad, también se la puede tallar con suavidad  e incluso el lijado y pulimiento suele ser más fino. No obstante los tiempos para trabajar en esa madera se acortan pues su proceso de endurecimiento comienza desde el mismo instante de su corte, lo cual hace que el escultor tenga que trabajar en ella en sesiones rápidas, especialmente si de un trabajo grande se trata. Lo bueno es que una vez la madera se ha endurecido y lacado, ésta se reafirma en sus dimensiones y se vuelve robusta e imperecedera. Pues bien, el concepto de pájaro que maneja mi padre en sus esculturas utilizando troncos de café difiere en sus formas de aquellas que han desarrollado históricamente los artistas allegados a la fantástica apreciación de estos dichosos animales que danzan en los aires, él prefiere metamorfosear a sus pájaros y darles otros hilos de vida que representen otros ambientes en una especie de proceso de semiosis. Quizá se trate de un mensaje encriptado que precisa de una decodificación ardua para develar el idiolecto de su corpus, en efecto podría dicho misterio relacionarse con el siguiente escenario que nos platea el famoso artista (pintor, escritor y grabador) británico William Blake, un hombre fuera de lo común y muy inteligente que escribió acerca de los pájaros lo siguiente:

(…) Delicia de las aves de día y de noche; el ruiseñor en la quebrada, la alondra en el cielo, festivamente, festivamente, festivamente, para darle la bienvenida al año. La primavera.


"Grifo en Café"
Desde su visión claramente romántica el genio artista nacido en Londres construye unas alucinantes líneas donde las aves se impregnan de las delicias del día, la noche, las aguas y el viento para arropar con la sublimidad hecha una sola el arribo de un tiempo venidero que seguramente se piensa será mucho mejor, no obstante el poema de Blake está inacabado en su interpretación banal que se suele hacer, pues lo allí escrito evade el encasillamiento de los proscritos y toma caminos infinitos que se cruzan, se alejan y se acercan. Otro ejemplo de este tipo puede ser el monumental y hermosamente trabajado Baco (1498) de Miguel Ángel, un ser mitológico que se muestra en aparente estado de embriaguez acompañado de un sátiro y despreocupado, pero ¿será suficiente esa mera definición interpretativa para atrapar al Baco en unas cuantas palabras? No lo creo, pues toda obra artística  huye de la congregación cansina con tintes de somera, y por el contrario se vuelve fuego fatuo incesante que abandona engalanada de aureolas este espacio y cobra vida en otros mundos a partir del presente, por ello las aves de Blake, el Baco de Miguel Ángel y como lo sospecho los pájaros de mi padre  son inabarcables: están pero no están, cambian con el transcurrir de los días para seguir imperantes aquí, allá, hoy y ayer. Nunca pasan de moda.

La pintura aplicada por lo general suele estar asociada a los colores del envejecido en madera, intercalando pocos tonos claros y más oscuros que posteriormente se lacan para resaltar el brillo de las partes más ocultas. En algunos casos los pájaros son provistos de colores vivos como el rojo en sus picos, alas amarillas y colores opacos en las extremidades ajenas a la naturaleza propia de las aves convencionales como colas de león, cuernos, garras de guepardo, ojos de dragón…etc. La pintura otorga un carácter original a las obras de madera porque es la mediadora perfecta entre la naturaleza en bruto cuasi inexpugnable con la adopción de las materias y características misteriosas que realiza el autor. Es por lo anterior que formar un balance tonal de la obra capaz de propender más por el ascenso que por el descenso de la misma es importante para los pájaros de mi papá. Los colores que usa no frecuentan ser extravagantes sino éxtasiadamente calmados, debido a que el poder de su obra no radica primordialmente en el diseño del color puramente vivo mas sí en la expresión del tallado y los colores oscuros.Dicha oscuridad es significativamente importante porque otorga personalidad y rigidez, tanto como las líneas del nobel Tranströmer: A veces, mi vida abría los ojos en la oscuridad. Una sensación como de humildes multitudes ciegas e inquietas (…). Kyrie.


Navíos, rieles y demás


"Carabela"
La historia de las grandes empresas que ha impulsado el hombre para fortalecer su comunicación es grandiosa, trágica y digna de rememoración; en esos proyectos se reflejan los valores de épocas, las tecnologías desarrolladas y las cosmovisiones implicadas. Por eso no es raro que para conocer una civilización a fondo se observen sus creaciones de diferente orden axiológico porque posibilitan un acercamiento palpable pero a la vez intangible de las motivaciones que los llevaron a “ser” respecto a algo. Es tan importante conocer la historia del santísima trinidad  cuyo fin lamentable en la nefasta Trafalgar significó un golpe en el alma para España como la historia de un ferrocarril de principios del siglo XX que se emplaza cerca de la estación de trenes de Girardot y que hoy es vivo recuerdo de un sueño que nunca debió desaparecer en un pueblo tan enseñado a vivir en escombros aberrantes como el colombiano: unir a Colombia por medio del tren. Son estos medios los que traen el dejo de añoranza de un paraíso perdido, los que se embarcan por una aventura de “mares nunca antes navegados” como diría Camoes en Os lusiadas y los que se presumen de ostentar la vía efectiva para aliviar el mito del progreso que tanto se anhela, por ello representarlos a su manera y con los materiales que usa es una afición del entramado creacional de mi papá.



"Cola de ballena"
Palabras como eslora, mástil, riel, puesto de máquinas, desproporción  y otras no son ajenas a las elaboraciones de su arte porque las usa para transformarlas, rediseñarlas y otorgarles su toque fantástico. Los endemoniados barcos con planteamientos propios de un astillero de ingenieros alucinados parecen estar hechos para marineros audaces, atrevidos y que sepan improvisar en plena alta mar. Se presentan imponentes, soberbios, añejos y seguros de su altivez para superar una lid con galernas, tempestades y posibles naufragios, pero al mismo tiempo conservan un porte de fábula popular que los acercan al ojo del espectador común. Sus velas están desplegadas por un viento a barlovento inexplicable pero presente, ¿de dónde se origina ese viento? Novalis diría: “El aire es nuestro sistema circulatorio exterior”. Así se deben entender esos barcos, no como meras variaciones de un Drakkar extraviado o de una carabela portuguesa que lo ha explorado todo sino como objetos presentes que parten de esos precedentes fundamentales para anclarse en los mares del movimiento continuo. Cuando preguntan ¿qué es ese barco? ¿Por qué tiene una cola de ballena o por qué es tan rectangular? La que pregunta no es la curiosidad inocente de un Holderlin o un Whitman que todo lo celebra en medio de su asombramiento por descubrimientos ignorados sino que la inquietud nace por la razón instrumentalizada que busca encasillar a todas las producciones del saber humano en modelos preestablecidos, la razón occidental es poderosa, necesaria y provechosa para muchos ámbitos de nuestras vidas pero cojea en su intromisión pedante en el arte. Por lo anterior estos navíos necesariamente deben tener una carta de navegación diferente en su interpretación estética para lograr un relacionamiento duradero con su entorno crítico pues agotar los manantiales de la pregunta significa secar los mares de su ruta. Estos barcos tallados con madera de café, incisos de guadua y machimbre son navegantes de aguas en los sueños irrealizados de nuestro plano existencial real, pero sin dudas y al igual que las armas diseñadas y construidas por Da Vinci son testigos de cómo ellos mismos son capaces de generar más preguntas que respuestas para quien las contempla y palpa. Si ello se da ante la mayoría del publico el objetivo estará cumplido.


"El tren"
Los ferrocarriles nacionales sufrieron un gran declive en todo el continente durante las últimas décadas del siglo XX, se creían pasados de moda, chatarras andantes y lentos en comparación a los buses, pero el problema de su fracaso  no se debió a las maquinas o a las carrileras en sí, más bien obedeció al cáncer evolutivo y camaleónico que sufren todos estos países: La corrupción. Si el ferrocarril desapareció fue por eso y no por su “escasa” cobertura. El antiguo tren es una pobre víctima de un sistema hecho para las mafias agremiadas del transporte, su muerte significó la desaparición de historias alrededor de su particular sonido y la despedida de una forma hermosa y mucho más amistosa con el medio ambiente de entender y recorrer la geografía nacional. Su imagen de victima siempre  ha estado en nuestras memorias, el oprobioso destino que le correspondió en suerte no ha sido olvidado por la gran mayoría y por eso revitalizarlo es labor de aquellos que lo siguen manteniendo vigente aún en sus casas. Pensando en ello a mi padre se le ocurrió elaborar un tren de aquellos y enaltecerlo de humildad como reflejo de una sociedad que se niega a olvidar los vilipendios burocráticos a los cuales ha sido sometida. Este tren es más una protesta  en favor del recuerdo que una obra por satisfacción puramente personal, obvio, allí también hay marcas personales del artista pero a diferencia de los barcos que son más desafiantes este tren es más nostálgico, más lúgubre e infantil; quizá porque en él están involucrados los recuerdos de añoranza del autor que solo él sabrá explicar (si es que se puede). De cualquier modo “El tren” es una obra magnifica de la sencillez vuelta polifonía de sentimientos de esperanza y extrañeza, definitivamente es una de mis favoritas por su bonita carga emotiva. Está hecho en madera de diferentes tipos: Café, guadua (bambú), eucalipto y ramas de saúco, además los componentes de su decoración involucran utensilios de metal y plástico. 


Este pequeño esbozo bastante superficial que he realizado de la obra de mi papá Octavio Hio connota no obstante una dinámica particular ya presagiada desde sus primeros pasos en la talla y ensamblamiento de madera: la constante innovación de su técnica que implica una reformulación de su pensamiento in ascenso puesto en escena. Naturalmente lo anterior trae el usual reproche propio que constituye el arma suicida de cualquier artista, pero sin él no habría cambio ni belleza, ya Franz Kafka lo planteaba cuando decía: “Pues la vida consiste, (…)  en escapar de una celda que odiamos, hacia otra que todavía tenemos que aprender a odiar” Por tanto la vida de un artista es una que gusta de saltar a los vacíos y precipicios de realidades sospechadas, si se sale bien librado o no es lo de menos, el goce, la disciplina y la forma se desarrollan en medio de la caída y no cuando ha ocurrido el final de la misma. Así entiende mi padre todo este proceso.

Nota: Las obras aquí mostradas solo son una pequeña muestra de lo que realmente constituye el corpus completo.

Comentarios

  1. jajajaja Me parece estupendo que don Octavio haya seguido con su arte. Saludos.

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