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El zen y el Jediismo


“Sí hay vida, lo natural es que haya muerte. Si podemos ver más allá de nuestra mortalidad, seguramente podremos ver más allá de la destrucción de los objetos materiales"
Proverbio Zen

''No Hay Muerte ; Está la Fuerza :
Todo acaba muriendo, pero la Fuerza pervive. Somos seres que existimos como matices de la Fuerza, y el final de nuestra actual forma de existencia no debe llorarse en exceso, Somos parte de una energía mayor que nosotros, y el papel que desempeñamos en la estructura cósmica desborda nuestro entendimiento como criaturas físicas.”
Precepto del código Jedi copiado por Hamonix Rectonia. Tomado de La senda Jedi.


Maestro Yoda, primus inter pares de la orden Jedi.
No es de extrañar que la filosofía de vida de un Jedi dependa en gran medida de las enseñanzas impartidas durante encantadores siglos por la escuela japonesa budista Zen. Lo anterior no sale de un alocado razonamiento  de esos que a veces cohabitan  en los corazones fanáticos como el mío del universo Star Wars, más bien obedece a una secuencia de lecturas comparadas entre ambas filosofías que miradas detenidamente y sin el prejuicio propio de los millones de fanes tienen más cosas en común de lo que inicialmente se tiene presupuestado.

Observemos primero lo que es el Jediismo (obvio: inherente a Jedi) y aquí disculparan la reiteración los amantes de Star Wars de esa definición que a mi juicio siempre ha de ser  subjetiva[1], ¡pero qué más da! Vivimos en un mundo repleto de significados generales, pues bien según la tradición que rota vía vox populi Jediismo es: El conjunto de creencias que rigen el camino de los Jedis tanto intelectual como espiritualmente hablando, pero ¿Qué es un Jedi?, un artículo de la BBC de Londres lo define así:  “(…) los Jedis son una orden de monjes guerreros y altruistas de gran poder y sabiduría seguidores del Lado Luminoso de una Fuerza mística, que sirven como guardianes de la paz y la justicia en la galaxia.”(2014) Tenemos pues a unos seres que del mismo modo de los monjes medievales europeos, principalmente los pertenecientes a la orden del temple combinan la sacralidad de los templos con la guerra en los campos bélicos, y eso que compone su disciplina en la manera de ser configura lo que es el Jediismo; ciertamente una alusión a esos caballeros medievales cuando se hable o escriba de los Jedis no está muy desencajada, tanto no lo está que el nombre de un Jedi adulto (rango)  es caballero Jedi / Jedi Knight. Y como la anterior son cientos las similitudes que se descubren en el habitus de aquellos caballeros galácticos en comparación a los héroes que se exaltan en crónicas antiguas y en cantares de gesta medievales. Evidentemente cuando menciono a estos Jedis me refiero estrictamente a los seres que pueblan con sabiduría y con el mandoble de la espada láser el universo Star wars y no a los Jedis contemporáneos de la muy respetable e interesante creencia jediista.

Por su parte el Zen tiene sus orígenes en las enseñanzas de Sidharta Gautama, un hombre nacido en la India y que mediante el Zazen o el profundo conocimiento de las cosas que nos apegan dadas a conocer mediante sus enseñanzas (depende de la escuela que se analice, cualquiera es válida) logró la iluminación, podría decirse el punto culminante; algunos lo llaman Nirvana. Se le conoció como Buda por haber alcanzado ese estado, empero  como él han existido varios budas y seguirán existiendo más, pues erróneo es pensar que solo hubo uno. Lo que ocurre es que el más reconocido es él; sería como decir que solo ha existido un filósofo. Budeidad es un estado, no un nombre determinado de X o Y persona. La escuela Zen se desarrolló y floreció en China bajo el nombre Chang, nace evidentemente en los preceptos de Sidharta Gautama y principalmente del pensamiento mahayana de finales del siglo VI A.C, que dicho sea de paso se expandió casi por toda Asia y que hoy en día forma el conjunto mayoritario de creencias budistas. Además como cualquier otra escuela budista como la tibetana[2], el Zen se halla un poco enmarañado por el conjunto de creencias Hindúes de la época del Buda Gautama, especialmente de la filosofía de las Vedas. Sin embargo no son estas creencias las que van  a darle identidad al Zen japonés en comparación al chino o coreano, es el Shinto o Sintoísmo nativo con su hermoso universo el que le otorgará al budismo una bella cuota de espiritualidad y de respeto a los Kamis que de paso le permitirá apropiarse de conceptos y prácticas que hasta el sol de hoy conviven con lo más ortodoxo de las costumbres Shintoístas. Por ello no es de extrañar que la mayoría de la población japonesa (creyente) profese el Shinto y el budismo Zen al mismo tiempo. No se contradicen, se aceptan. No hay tensión, hay entendimiento o para citar al tercer precepto del código Jedi: “No hay pasión, hay serenidad”. ¿No es aquello lo que pregonaba el buda Guatama?

Caballero Jedi
Algunos ociosos como yo de estas cuestiones afirman que en la génesis de la filosofía Jedeiista aparece tímidamente el Budismo, el taoísmo, Zoroastrismo, el sintoísmo, la astrología y hasta el cristianismo, pero yo he sospechado que el mayor insumo de la filosofía Jedi lo compone la templanza y equilibrio de las emociones que solo otorga el Budismo zen japonés, y es que quien se acerca las enseñanzas del Zen redactadas por monjes y practicantes a lo largo de los tiempos descubrirá una similitud fraternal con las siguientes palabras del maestro Jedi  Qui-Gon Jinn aparecidas en la película La amenaza fantasma ( 1999) “Concéntrate en el momento, siente, no pienses, usa tu instinto”. Presiento que algún arribista ortodoxo del pensamiento occidental encontrará vanas las anteriores palabras y hasta insulsas y la verdad no es que esté errado, lo que ocurre es que cada quien de acuerdo a sus experiencias y anhelos actúa de una u otra manera, siendo el proceder occidental de ser y de pensamiento originado principalmente en Grecia la guía que nos orienta por excelencia. Si está bien o no, es un juicio subjetivo. Ese “instinto” del que habla el maestro Jedi Qui-Gon Jinn, no es otra cosa que el porte individual que ha tomado la fuerza en el ser, por tanto es una experiencia sabia que encarrila el devenir del Jedi. La fuerza está en todos y señala un camino, algunos son más sensibles[3] a la fuerza que otros mas no se excluye de toda actividad en el universo así los que la estudien no sean “sensibles” pues a fin de cuentas ella habita en cada cosa, solo hay que despertarla en nuestro interior. A propósito el maestro del Budismo Soto Zen japonés Dogen Zenji decía algo parecido “La naturaleza búdica es inherente a todos pero, en el caso de los que no practican el camino, ella permanece dormida”.

La semejanza en los preceptos de ambas filosofías es asombrosa. Seguramente George Lucas y sus colaboradores al querer dar un sentido de unidad al destino filosófico  vieron en el Zen ese componente cargado de significado en el que se identificaron los valores de los caballeros galácticos que usan a la fuerza como aliada o quizá no ¿Quién sabe? De esa forma despreciaron en gran medida al logos canónico occidental en aras de hacer más compasiva, contemplativa, atenta y visionaria la razón de ser del Jedi, su ethos. Surge aquí una pregunta más, ¿Qué relación existe entre la fuerza y el zen? Partamos por definir primero lo que es cada uno, la fuerza en palabras del maestro Jedi Obi Wan Kenobi a su discípulo Luke Skywalker ( Episodio IV, Una nueva esperanza, 1977) es: La fuerza es lo que le da al jedi su poder: Es un campo de energía creado por todas las cosas vivientes. Nos rodea, nos penetra y mantiene unida a la galaxia. Ahora bien el concepto de Zen es algo más complejo, por algo dicen: El zen no se explica, se vive, está presente en todo, puedes estar cocinando o realizando alguna otra cosa  y eso es Zen. Diría que es la fuerza de la disciplina que vive en nosotros y que podemos sentir puramente cuando por medio de la liberación  y sin estrés hacemos Zazen (meditar), ello para buscar la iluminación tal y como lo hicieron cientos de yoguis no necesariamente budistas en tiempos añejos. Aquí entendemos por iluminación ese estado que nos permite tomar plena consciencia de lo que somos y vivir a plenitud el ahora, por tanto no es gratuito que al zen se le conozca como la filosofía del Aquí y ahora. Zen y fuerza tienen relación cuando se tiene plena consciencia, esto es en cuanto al practicante de lo que son, el Jedi la siente, la moldea y la usa, el practicante del zen se concentra, se enfrenta consigo mismo, se libera y si puede obtiene la iluminación. Son filosofías de vida no religiones de libro y por tanto no dogmáticas de grupo.

Templo Jedi, hogar de los Jedis y de la filosofía.
Configurado así el nacimiento del Zen en Star wars y su primavera eterna entre quienes lo cultivan así como el legado de enseñanzas inscritas en los holocrones de la fabulosa biblioteca del templo Jedi es bueno observar otras afinidades que he hallado a grandes rasgos, quizá la más importante es la meditación, esa forma de continuación espiritual del yo desarrollada por los yoguis de la antigua India se postula como punto nodal en la filosofía Jedi y también Sith, gracias a la meditación ya no utilizando obligatoriamente la postura del loto completo como en el budismo el Jedi entra en contacto puro con la fuerza y resuelve sus preguntas; porque la fuerza es sabia y responde al que con ella se relaciona. Lo mismo hace un practicante del zen quien busca la semilla de los males que lo aquejan para destriparlos o entenderlos (lo más usual) mediante el Zazen. La búsqueda de esos males parten desde que entendemos que todo lo que nos rodea y los conceptos que hacemos de las cosas son meras construcciones mentales que desarrollamos para hacer más apacible este mundo, pero rara vez ahondamos en lo verdadero, entonces ¿Vivimos en fantasía constante per secula seculorum?. Lo anterior inevitablemente nos lleva a otra pregunta un tanto embrollada, ¿Sí lo que pensamos es mera representación mental que no va a la esencia entonces, Dios es un constructo social del hombre? ¿No hay Dios?, Basado en el zen y en el Jediismo que es de lo que se ocupa este escrito podemos decir que no claro que no, no el Dios judeo-cristiano o  los que se presentan en los aborígenes americanos y tampoco aquellos pertenecientes a la estirpe de Izanagi e izanami. 

Ese Dios personificado, poderoso, interlocutor, compasivo y rector de leyes al mejor estilo de Hammurabi no existe, tampoco hay un libro sagrado por el cual regirse, simplemente hay un ejemplo a seguir, que puede ser el gran maestro Jedi, las memorias de los holocrones o el Buda en el caso budista, mas esto no hace parte de un dogma rígido, es libre. Cada quien siembra su semilla y se encarga de cuidarla porque la experiencia con la fuerza y con la iluminación (nirvana) es única e inalienable… cada uno es su Dios. Para finalizar, por fuerza hablamos de una entidad omnipresente que es manipulable en vez de manipuladora, es fuerza presente que se ocupa del cuerpo al igual que la actividad del Zazen expresada por el maestro shunryu Suzuki en Mente zen (1970) así ( ...) de este modo, en vez de tener algún objeto de adoración, simplemente nos concentramos en la actividad que desarrollamos en el momento dado.

La práctica Zen no asegura una trascendencia de la muerte como si lo puede hacer la fuerza en algunos casos, sobre todo cuando el Jedi ha sido muy sensible y ha logrado pasar a una existencia fantasmal benigna. Pero como ocurre con la gran mayoría…morimos y pasamos a formar parte de este universo en forma de polvo o ¿quién sabe en forma de qué?, de cualquier manera seguimos siendo universo. Tener consciencia de nuestra mortalidad es un paso para entender el presente de lo que somos, no en vano el mejor poeta zen japonés de todos los tiempos en forma de Haiku escribió lo siguiente:


Estoy aquí por estar
y la nieve sigue cayendo.

                        Esta noche también tú
                             vas con prisa, luna de otoño.

El mensaje de Buda
                                                            brilla en el rocío
                                                                de una hoja.

                                                               Donde hay hombres
                                                               encontrarás moscas
                                                                                                         Y budas.
                                                                         
                                                      No llores
                                                               insectos, amantes, estrellas
                                                             también partirán.

                        Matsuo Basho (siglo XVII), en  Haiku de las cuatro estaciones




[1] Ciertamente aquí caigo fatalmente en una contradicción conceptual en cuanto a que tanto el Zen como el Jediismo no consideran que en la esencia de las cosas exista la tal “subjetividad” u  “objetividad”, indudablemente ambos son valores agregados por los paradigmas típicos de nuestra especie a la realidad. Aún así me permito aquel error en aras de un mayor “entendimiento”.
[2]  Se suele pensar que el Budismo comprende uniformemente a un conjunto sólido de creencias que siguen las enseñanzas de Buda, y aunque lo anterior sea cierto también lo es que cada escuela budista tiene sus propias preocupaciones y oficios disciplinarios para alcanzar el equilibrio de la Budeidad, por tanto se puede hablar de diferencias en la práctica, mas no de la esencia.
[3] Midiclorianos: Organismos microscópicos del universo Star wars que habitan en cada ser vivo de la galaxia, entre más midiclorianos se poseean más se será sensible a la fuerza. Por tanto los Jedis tienen un nivel más elevado de estos microorganismos.


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