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EL ORGULLOSO DICCIONARIO DE LA LENGUA ALEMANA



Jacob y Wilhelm Grimm fueron dos grandes personajes de las letras alemanas del siglo XIX, los dos obviamente hermanos nos recuerdan a otra pareja familiar muy reconocida por su sapiencia y aportes a diversas disciplinas, Alexander Von humboldt (quien estuvo en Colombia) y Wilhelm Von humboldt, ellos también alemanes representan esos alucinantes casos en donde dos hermanos son igualmente famosos, algo que por lo general suele ser escaso. A Jacob y a Wilhelm los conocemos más por su laboriosa contribución en la recolección de las viejas historias fantásticas que transitaban por los senderos teutones desde el medioevo y que fueron reunidas principalmente por Wilhelm en una bella antología llamada Kinder-und Hausmarchen aparecida en 1812 conteniendo 86 historias después ampliada en 1815, 1819 y 1822 para formar un cuerpo de 120 cuentos en total (aunque tiempo después en 1857 los cuentos llegaron a ser 211); dicho trabajo de gran envergadura ha sido popularmente llamado con un titulo que muchos reconocemos: Cuentos de los hermanos Grimm, cuentos que con el transcurrir del tiempo fueron alterados para hacerlos menos violentos y eróticos con el fin de ser más "para niños". Aquí estamos ya ante una constante que marcará el devenir investigativo de los dos hermanos de Hanau que me han intrigado: su gran amor casi fanático por todo lo alemán (lengua, cultura, ciencia, ingeniería, religión...etc). Ese supremo amor por lo germánico los llevó finalmente a emprender el trabajo más arduo de sus vidas, aquel por el que no son especialmente recordados pero que sin dudas les  tomó más tiempo y al mismo tiempo más amaron: Deustsches worterbuch, la magna exaltación de la lengua alemana desde los orígenes hasta sus días (siglo XIX). He pensado que quien se dedique a construir una gramática (como Zamenhof) o un diccionario debe ser tomado como una persona fuera de lo común, profundamente devota de su labor académica además de fuerte emocionalmente; componente bastante importante para lograr proezas solo semejables a las que realizan los santos como dice Vallejo .

Por aquellos días Alemania no era la república federal de nuestros días, aquella tierra recibía otro nombre y estaba regida bajo otras formas de gobierno. Era el gran imperio prusiano el que ejercía su dominio sobre una vasta zona que ocupaba varias franjas de Polonia, Austria y la actual Alemania...entre otras bajo la modalidad de la monarquía. Pero dicho reino estaba golpeado por las recientes guerras napoleónicas que les hizo pagar un costo muy elevado, el reino precisaba de encontrar ese ansiado nacionalismo, esa identidad para asentarse en un terreno más firme desde lo espiritual, lo colectivo; serían los Grimm los impulsadores de ese espíritu nacional que tanto se esperaba. Jacob Grimm (1785-1863) fue uno de los primeros en preocuparse y estudiar los asuntos históricos inherentes a la lengua, por tanto es considerado como el padre de la lingüística histórica y también de la germanística; se podría decir que era el más involucrado con las cuestiones filológicas de la lengua concernientes a su pasado y evolución (un verdadero pionero), junto a su hermano se procuraron de un abundante material folclórico que recogió las raíces de su pueblo, allí nacieron las antologías de cuentos,  La mitología alemana y el enamoramiento apasionado por la lengua alemana. Lo más admirable del trabajo de los Grimm fue que nunca esperaron algo a cambio de su dedicación devota plasmada en sus libros, era el amor, la voluntad de hacer algo y dejar huella en la consciencia de su pueblo lo que los motivaba a investigar e ir más allá.

Se cuenta que en cierta ocasión tanto Jacob como Wilhelm perdieron sus trabajos como catedráticos por problemas con el estado imperial, a partir de allí tuvieron que ganarse la vida como bibliotecarios y escritores de artículos independientes. Fue durante ésta época difícil cuando ocurrió que la editorial Weidmann los contrató para la elaboración de un diccionario alemán, los Grimm aceptaron el encargo con gran alegría, pensaban que al cabo de algunos años (6 o máximo 10) el diccionario estaría terminado... pero eso nunca ha sido verdad, los diccionarios y gramáticas son caprichosas, van al ritmo que ellos impongan y por lo general suelen terminarse mucho después de la muerte de sus creadores, el ejemplo más cercano que tenemos es el de José Rufino Cuervo quien comenzó su monumental Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana en 1872 en Bogotá y al momento de su muerte  en 1911 en París apenas iba en la letra E, el trabajo del mejor gramático colombiano solo fue culminado en 1994 por el instituto Caro y Cuervo. De modo pues que los hermanos Grimm no se imaginaban al "monstruo" que querían capturar en las páginas de su libro. Jacob el más versado en el tema y a una edad adulta inició su ardua labor en 1838, quería rastrear la historia de cada letra de la lengua, por ello el Deustsches worterbuch (abreviado DWB) se constituye principalmente como un diccionario histórico, que tiene en cuenta las acepciones latinas, eslavas, teutonas y nórdicas de la palabra a lo largo de la historia, por esto es posible ver la evolución del vocabulario, a mi juicio el diccionario de los Grimm es una historia de la lengua alemana, muy rica y que se nutre de muchas, muchísimas citas.


Los Grimm recolectaron fichas con palabras, buscaron en cualquier cantidad de libros palabras vivas, extintas, significados, variables, usos, desusos...etc. Una labor titánica semejante a la de Cuervo, Murray con el Oxford english dictionary o Littré con su diccionario francés. Para 1854 se publicaron los primeros 8 tomos del diccionario divididos en 1824 columnas, una bibliografía y un llamativo prefacio, aquellos 8 tomos no representaban ni la mitad del trabajo que aún quedaba pendiente, por tanto por ese entonces Jacob empezó a percatarse de lo complicada que resultaba su labor. Lo bueno fue que estas primeras ediciones causaron gran admiración en el público y animaron a sus autores a seguir con la empresa, el diccionario fue catalogado como "El gran trabajo nacional" de Alemania, el orgullo... a fin de cuentas eso era lo que buscaban los Grimm. No obstante cuando ya se planeaban nuevas publicaciones que estaban siendo ansiosamente esperadas por el público sucedió la muerte de Wilhelm en 1859, el gran colaborador de Jacob y quien redactó los artículos de la letra D, aquella muerte lo dejó solo ante un gigantesco trabajo que distaba mucho de llegar a su fin. Aún así, y en medio de las vicisitudes Jacob Grimm siguió adelante y redactó los artículos completos con bibliografías incluidas de las letras  A, B, C y E  hasta que finalmente murió mientras se encontraba trabajando en el encabezado de las letra F y particularmente en la palabra "Frucht" "Fruta" en 1863.

Los Grimm habían muerto, su trabajo había quedado incompleto, no obstante la manera como encararon el reto fue loable y admirable y fue lo que produjo la continuación por parte de la academia prusiana, luego la universidad de gotinga, la de Berlín y otros institutos del magno diccionario alemán. Es importante resaltar que los Grimm eran ultra germanofilos, su purismo romántico y nacionalista llegaba casi al extremo, tan alemanes eran como su diccionario pues en ciertos momentos llegaban a un punto en donde no admitían extranjerismos ni tecnicismos, por ello su trabajo aunque inmenso se queda corto si lo comparamos con el Oxford english dictionary de Murray (para muchos el mayor monumento de la lexicografía). Simplemente eran demasiado doctrinales.

En enero de 1960 el Deustsches worterbuch fue finalizado por un total de 120 funcionarios que se dedicaron seriamente y de lleno con el proyecto desde 1957. La primera publicación del diccionario,  97 años después de la muerte de su autor fue lanzada a un público que deseaba ver el trabajo de los Grimm terminado para honrarlos, allí en esa completa edición habían palabras nuevas y significados diversos; la lengua evoluciona porque está vida y es debido a esto que no se ciñeron a los tiempos del alemán de los Grimm. El diccionario completo de 1960 tenía 330.000 entradas en 67.000 columnas impresas a lo largo de 32 gruesos tomos. Una verdadera joya de la lexicografía. Luego se agregarían 25.000 nuevas entradas en las décadas posteriores para un total de 33 tomos.

Y aunque el Deustsches worterbuch no sea actualmente el diccionario de referencia de la lengua alemana, honor que le corresponde al Grosses worterbuch der deustche sprache (Gran diccionario de la lengua alemana) de la editoria Duden, es querido por muchos, el solo hecho de que los nombres de Jacob y Wilhelm Grimm estén involucrados en algo marcan una tendencia positiva en la receptividad de las gentes. Y es que tanto el DWB como el mencionado Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana de Cuervo guardan una relación espiritual con sus autores, esos diccionarios fueron lo que más quisieron en vida  y se alzan como verdaderos monumentos de las lenguas, el tesoro de los pueblos que evoluciona y que unos cuantos locos quieren apresar en los diccionarios. ¡Larga vida a los locos porque sin ellos se perdería un poco el sentido de esta vida! 

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