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| Moneda con la efigie de un Ptolomeo |
Ptolomeo I, Ptolomeo
II Filadelfos y Ptolomeo III Evérgetes
(el benefactor) y otros más son parte de la última era dorada de una
civilización que agonizaba por el propio peso de su inmortal historia, moría
pero vivía, no desaparecía, solo se iba soñando arropada por el manto que
Anubis le daba. Egipto, la eterna, la más grande y enigmática conociódurante
los reinados de estos tres monarcas Ptolemaicos
(los más poderosos de su estirpe) su último apogeo, un lapso de tiempo
que se asemeja a esa vigorosa voz de aliento que arroja el guerrero en
desventaja a sabiendas de que puede morir en el intento, ese fugaz, espiritual
y poderoso suspiro que lanza una persona antes de partir de este mundo, así fue
este tiempo de los Ptolemaicos, una última voz enarbolada en el orgullo de la
palabra viva estampada en los templos que traspasa los siglos de los mortales y
en la conciencia acerca de que todo se hizo lo mejor posible, un esplendor como
aquel de casi tres milenios nunca se ha visto en otra civilización humana...el
fin de la dinastía ptolemaica supondría el fin de la civilización egipcia
(aunque no siempre es así).
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| Los nombres en jeroglíficos de los monarcas importantes de aquel momento. |
Los primeros Ptolomeos fueron los mejores
gobernantes que tuvo Egipto durante su decadencia, aunque claro, aquellos ya no
eran los tiempos superlativos de Ramses II, de Amenhotep I, Tutmosis III (El
más grande), del hereje Akenatón y muchos menos de Imhotep y Zoser, estos
tiempos eran los de la época helenística (mucho menos gloriosos), aquel periodo
que va desde la muerte de Alejandro Magno hasta la victoria de Octavio sobre
Marco Antonio y Cleopatra (en realidad llamada Cleopatra VII) en Actium. Es al
Egipto de estos tiempos de contrastes y multiculturalidad al que me voy a
referir, quizá y lo digo a juzgar por la poca cantidad de libros con respecto a
otros momentos de la civilización del Nilo
ésta sea la menos estudiada de todas las etapas de Egipto. Pero ¡y qué
se puede hacer si las dinastías del imperio antiguo, medio y nuevo se llevan
con justicia toda la atención!Sobre todo si hablamos de los faraones de la poderosa
dinastía XVIII que eclipsan la mayor pasión de los investigadores y profanos
(como yo). De cualquier forma hay algo que me lleva a escribir sobre dicho
periodo ptolemaico: los libros, los benditos libros.
El primer
Ptolomeo fue un general de Alejandro Magno y su procedencia era de Macedonia,
la entonces potencia del mediterráneo, al momento de la muerte de Alejandro, Ptolomeo
se dirigió a Egipto y se hizo con el control de esa rica zona en franca
decadencia luego de numerosas invasiones (la invasión Persa sin dudas fue la
más dura). En realidad los generales del extinto Alejandro se repartieron el
imperio a su antojo y crearon diversas dinastías donde se establecieron, así
tenemos las dinastías selucidas, ptolemaicas y macedonias, sin contar las que
se originaron en zonas menos poderosas como las isleñas. Fue una total lucha-rapiña
de territorios. De ése modo se explica la fundación de la dinastía Ptolemaica
en Egipto, una dinastía extranjera que supo adaptarse al medio brillantemente,
y es que en ello se basa el triunfo: La capacidad de acoplarse, de engranar en
un sistema preestablecido y fortalecerlo. La dinastía macedonia de Egipto trató
de avivar aquellos tiempos dorados ya remotos en los que las palabras de un
faraón se escurrían por las corrientes del Nilo donde pescaba el dios…, pasando
por los valles repletos de ganado de la Nubia de ébano y llegaban hasta los oídos del dios de
aquellos seres monoteístas de Judea.
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| Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo. |
Las otrora
poderosísimas ciudades de Heliópolis (la sagrada), Menfis y Tebas cedían su
lugar de importancia a la helenizada ciudad de Alejandría, que pasaría a ser
durante el período ptolemaico la capital del reino, y no solo sería la capital
comercial y política de una región sino que también sería el centro cultural
más importante del mundo, allí se fundaría bajo el admirable patrocinio de los
Ptolomeos y sus reinasla biblioteca de Alejandría, de lejos la más grande del
mundo antiguo y que según Asimov solamente sería superada por las modernas
bibliotecas de los siglos XVIII y XIX, allí también se construiría el faro de
Alejandría que guiaría a las naves que atracaban en la bahía y que los griegos
calificarían como una de las siete maravillas del mundo antiguo, dicho faro
tenía en su cúspide una estatua de Peseidón, Alejandría también sería una de
las primeras ciudades verdaderamente cosmopolitas de la tierra puesto que en su
diseño pionero de planificación (primera ciudad planificada) estarían
conviviendo egipcios, griegos, nubios, judíos y asiáticos de diferentes pueblos;
cada pueblo tenía su propio barrio, siendo los más importantes los barrios griegos
y judíos, dos pueblos que no se querían y que originarían un enfrentamiento
continuo por poder, beneficios, y religión… brechas que solamente serían atadas
momentáneamente por los monarcas Ptolomeos. Aun así, presenciamos ya desde ése
temprano momento un prejuicio justificado o no, pero existente hacía la judería
exiliada. De allí en adelante los destinos de los judíos estarán sujetos a la
sed invasora e imperial de otros pueblos, hecho que se repetirá hasta 1945 d.c.
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| Reino de los Ptolomeos |
Poseídos por una
enfermedad de grandeza cuyas consecuencias los obligaban a engendrar grandes
obras públicas que les ayudaran a ganar el beneficio de sus súbditos los
Ptolomeos trataron de contentar a todos los pueblos que sus reinos cobijaban,
para honrar a los griegos (ellos se sentían griegos y hablaban griego)
construyeron templos dedicados a los dioses olímpicos, patrocinaron escuelas de
filosofía como las estoicas y epicúreas, edificaron la legendaria biblioteca,
un templo dedicado a las musas en donde se reunían los sabios patrocinados por
el gobierno, éste nombre musas derivaría
más delante en el actual Museos y
fueron impulsores de fiestas y juegos propios de dicha cultura, por otra parte,
para honrar a los nativos egipcios construyeron los últimos templos consagrados
a las divinidades de Egipto, fueron obras monumentales y bellas como las de
Edfu, Dendera, File, Kom Ombo..etc y el templo a Osiris en plena Alejandría y se preocuparon por primera
vez en hacer una historia del pueblo Egipcio, fue Ptolomeo II Filadelfos quien
le encargó a Manetón (un erudito sacerdote) una obra en la que contara la
historia de la civilización del Nilo, el sacerdote recorrió todo el mítico país
en busca de información y redactó un trabajo complejo a base de la información
que le otorgaban las escrituras de los dioses en el que se narra la historia de
Egipto desde aquellos tiempos en los que habían dos faraones al mismo tiempo
hasta los suspiros de su juventud (gran parte de los estudios del Egipto
antiguo se basan aún en Manetón). Por otra parte, con respecto al pueblo judío
se les permitió la construcción de una sinagoga en las ciudades donde se
asentaban, además los Ptolomeos ordenaron la inmediata traducción de la biblia
judía al griego helenístico, dicha traducción recibió el nombre de : La biblia de los setenta, se llamó así
porque en la traducción de los pergaminos hebraicos y arameos al griego
intervinieron setenta sabios que revisaron una y otra vez su trabajo, fue la
primera traducción que se hiciera del texto sagrado de los judíos y a partir de
esa labor se elaboraría la traducción al latín, es decir, las primeras biblias
fueron traducciones de la traducción de los setenta sabios. ¿Y a quién se debe
ello? A Ptolomeo II Filadelfos, un pagano (para los cristianos) claro está.
Pero ¿por qué
ese afán por traducir ése texto y otros más? Todos los Ptolomeos incluso los
más malos sin exceptuar a alguno (contando a Cleopatra VII) se interesaron
vehementemente por las artes y las ciencias, todo lo que pudiera ser aprendido
debía estar en su reino, esa era la verdadera utilidad que ellos le veían a su
muy nutrida librería. Por tanto, lejos de creer ciegamente en los relatos
bíblicos que llevaban consigo los judíos, a los Ptolomeos lo que les interesó
fue aquello que pudieran aprender las gentes de Alejandría y del resto de Egipto de la sabiduría judía.
Gobernantes como los Ptolomeos no se volvieron a ver durante el mundo antiguo,
quizá el emperador romano Adriano con su conocimiento en lenguas y su
incansable devoción por el turismo cultural y el emperador Marco Aurelio con su
sabiduría estoica y abstinencia de darle pan y circo al pueblo (al menos no de
la misma forma como lo hacía Trajano) se acercarían a lo que fueron los
Ptolomeos para Egipto y para el conocimiento en general, pero no eran iguales.
Cuentan los cronistas que cuando una nave llegaba al puerto custodiado por el
imponente faro o cuando una persona se acercaba a una ciudad importante un
comisionado real se acercaba al visitante y le pedía que le entregara los
libros o pergaminos que llevara consigo, no los robaban o los destruían y mucho
menos los quemaban (como harían ciertas personas), simplemente los tomaban en
calidad de préstamo para que un escriba copiase el texto y quedara una copia
del libro para la biblioteca, luego se le devolvía el libro o pergamino al
viajero, aquel era en realidad el único “control de migración” que se exigía;
los monarcas Ptolomeos querían acumular todo el conocimiento del mundo antiguo
en su biblioteca, lo cual a mi manera de ver es supremamente loable.
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| Templo en Edfu, construido en los años de la dinastía Ptolemaica. |
Fueron los
intrépidos y estadistas Ptolomeos los que ordenaron escribir sus ordenanzas de
público conocimiento en las lenguas de aquel Egipto en decadencia, ordenanzas
que fueron talladas en piedra y que constituyeron la clave, el punto central en
la larga y esforzada labor de descifrar la
llamada por los griegos “escritura
de los dioses”, los jeroglíficos. Ramses II pudo haber derrotado a los hititas
en la decisiva batalla de Kadeshy por ello haberse ganado una fama inmortal de
rey-guerrero, pudo ser el gran mecenas de las construcciones más diversas de su
reino además de una impopularidad con tintes de odio histórico injustificado
por parte de los judíos a quienes “liberó” Moisés y que heredaron los cristianos en su cegatona
carrera por buscar raíces divinas en las historias de la antigüedad embriagada
de los judíos, Tutankamón pudo haber restablecido a los sacerdotes de Ra y de
Osiris en su histórico y prominente lugar de importancia en desprecio de los
adoradores de Atón, pudo haber sido el faraón mejor conocido por la actualidadgracias
a la buena conservación de su sarcófago…etc. Pero ninguno de ellos fue tan
tolerante, tan calculador en sus movimientos geopolíticos y tan impulsador de
las culturas de aquel gran crisol como lo fueron los tres primeros Ptolomeos.
Ordenar los libros dela A a la Z en las bibliotecas con sus respectivos
ficheros (que ahora no se usan por cuestiones de tecnología) es obra de ellos,
cabe señalar acá que la biblioteca de Alejandría se inició con la donación de
los libros que a su muerte legó el filósofo Aristóteles, abogar en gran medida
por la diplomacia en vez de la guerra para resolver inconvenientes fue la mejor
arma que utilizaron, el haber comprado las obras de los grandes clásicos
griegos y asiáticos se debe también a ellos, se dice que el último libro que
contenía todas las obras de Sófocles (las conocidas y las perdidas) que fue el
gran tesoro de los reyes durante décadas fue robada y se perdió para siempre,
todavía se siente nostalgia por tan lamentable perdida.
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| Templo de Dendera. |
En el siglo III
D.C ya no existía el Egipto faraónico, todo era olvido e incomprensión por los
asuntos del pasado, eran los días de la larga Pax romana y sin embargo en cierto templo llamado…..un sacerdote
rebelde, hijo de una tradición mágica escribía con las letras de los dioses los
últimos suspiros de una civilización que merecía un descanso físico, pero no
uno de olvido espiritual. Así se acababa Egipto en su inmensidad, a lo grande,
en un templo, cuando la tradición de los jeroglíficos se dejó de transmitir en
parte por la presión del cristianismo que se había asentado en el país todo se
fue…. Pero las aguas del Nilo siguen corriendo y las piedras nos siguen
hablando. Ya para el siglo V el encolerizado Umar ibn al- Jattab ordenó en su
depravada locura incendiar sin piedad alguna la biblioteca de Alejandría por
considerarla una depravación que su Dios alá no toleraría en las nuevas tierras
conquistadas por la media luna, los libros y pergaminos se quemaron y Egipto a
partir de allí se volvió musulmana hasta el sol de hoy.
Fin






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