El fin de la Belle époque
En este año se cumplirá el centenario del fin de la Belle époque, un momento culminante de la civilización europea donde su imperialismo y cultura abarcaba extensas zonas del planeta, en otras palabras, nunca se había visto tanto dominio europeo en el mundo como en ese lapso de tiempo, el poder blanco estaba en su apogeo y aun sus influencias siguen latentes para el resto del mundo, pero ya no con la misma fuerza. La Belle époque para los franceses, la era victoriana para los ingleses y la era de Wilhem para los alemanes fue un tiempo de prosperidad y de orgullo para sus pueblos, sus intereses imperiales habían sido fijados en la conferencia de Berlín en 1885 donde se fraguó un tratado odioso y discriminatorio hacía África (se la repartieron) y que mantuvieron mediante pactos de miedo hasta 1914, yo prefiero señalar a este periodo de finales del siglo XIX y principios del siglo XX simplemente como la Belle époque, siguiendo el nombre francés.
En esas décadas de imperialismo voraz donde incluso se llegaron a crear zoológicos humanos en París y en Londres a donde eran llevadas personas "diferentes" a los europeos para ser expuestos como las cosas exóticas de sus tiempos, también se hicieron avances tecnológicos de gran envergadura, allí se creo el automóvil, el avión, el tren, se mejoró la navegación marítima, se lograron avances en medicina, astronomía, psicología, arqueología, filología química, física, mineralogía, entre otras disciplinas del saber, y lo que es más importante para mí... se renovaron las maneras de hacer arte, se descubrieron nuevos temas para hacer poesía y prosa bien sean éstas formas en pensar un mundo de Ficción como las noveles de Verne o de recrear la nueva vida de los Bulevares en París al modo como lo hace Baudelaire o la poderosa desmesura de los versos de Rimbaud, o incluso la mágica creación de un Drácula que monta en barco, es transportado por tren y tiene cierto porte victoriano en su forma de hablar... y como éstos serían muchos ejemplos en la literatura que demuestran el nuevo aire que se respiró en ese tiempo pretérito. Todo cambió, la luz alumbró los rostros de los europeos que creyeron firmemente en sus avances científicos casi de forma ciega ¿y cómo no? el positivismo de Augusto Comte hacía creer a las gentes que solo la innovación y la tecnología eran hechos creíbles, el mundo europeo se alejó de metafísicas parroquiales y se enfrascó en sus luchas por construir un mundo a base de maquinas, lo cual significó el crecimiento de las burguesías y el empobrecimiento de los sectores menos favorecidos de la sociedad, fue en este tiempo donde se crearon corrientes de pensamiento sociales tan importantes como el socialismo, el anarquismo y el feminismo (así este último explotara en pleno siglo XX), todos a favor de las clases menos protegidas del sistema. La Belle époque fue próspera en pensamiento debido a que hubo paz y estabilidad entre los imperios europeos, las naciones dejaron de dedicarse a la guerra en Europa para centrarse en sus propios problemas (estaban felices con nosotros los colombianos, quienes estábamos endeudados hasta más no poder), se rescataron historias antiguas que fueron llevadas al arte más hermoso de un Wagner y se pensó en un devenir sin la ayuda de una divinidad suprema en el caso de Nietzsche, y se ahondó en el problema de los sueños y su influencia con Freud y además se comprendió mucho más al universo con la teoría de la relatividad general de Einstein. El hombre se puso a sí mismo como nunca lo había hecho hasta entonces en el centro de sus conjeturas... de sus problemas, de sus devenires, el hombre europeo estaba solo ante su mundo (nosotros en América seguíamos arrodillándonos ante un cura) pero, muchos dicen que en 1912 se empezó a acabar todo, ¿adivinen con qué hecho?, pues, con el naufragio del Titanic.
El naufragio del Titanic hizo perder la fe en la industria, en que el hombre podía contra todo, incluso contra la naturaleza a pesar de haber logrado construir un ferrocarril por toda siberia y de haber estado a punto de unir a El Cairo con Ciudad del cabo por medio de un tren, idea expuesta por Cecil Rhodes, habían falencias...y ya no se creería ciegamente en la tecnología de nuevo. Ya desde ese entonces se presagiaba la pesadilla que se venía encima y el mundo europeo no volvería a una nueva Belle époque en todo el siglo XX, la industria que fue punta de lanza en avances científicos pacíficos también había dado frutos en armas bélicas, tales como las ametralladoras, los rifles de repetición y los carros blindados, sin contar con los químicos que luego serían usados en esa carnicería humana sin precedentes hasta ese entonces que se llamó: La primera guerra mundial, una guerra horrible que solo sería superada en barbarie por la segunda guerra mundial y sus hornos crematorios, la primera guerra mundial inició el día 28 de julio de 1914 y marcó el fin de la Belle époque y el comienzo de la pesadilla para los europeos y en parte para nosotros también, quienes estamos atados a lo que les ocurra a ellos.
Como sé que este año va a estar plagado de memorias sobre el centenario de la primera guerra mundial y me imagino los documentales de todo tipo que se nos vendrán acerca de ese acontecimiento, quisiera recordar que el inicio de esa guerra es también el fin de una época que brilló como nunca en el viejo continente: la Belle époque, quizá no tan recordada en comparación a la primera gran carnicería humana.

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