Evangeline
No hace mucho tiempo tropecé con uno de esos libros que ocasionalmente llegan a mis manos, bien sea por cosas del destino o porque así yo quiero que sucedan las cosas... vaya uno a saber, el caso es que me aparecen libros ocasionalmente. El libro con el cual me encontré esta vez fue Evangelina de Henry Longfellow (Nacido en el estado de Maine- EE.UU, en 1809). Henry Longfellow fue durante mucho tiempo considerado uno de los mejores escritores norteamericanos del siglo XIX, posición que compartía junto a verdaderos "monstruos" de las letras estadounidenses como Allan Poe y Walt Whitman respectivamente. Su obra abarca desde poesía hasta novelas cortas que a pesar de ser sencillas son profundamente hermosas. Su estilo en Evangelina parece estar permeado un tanto por el romanticismo Europeo, al ver en la protagonista un poco de la llamada "falacia patética", sin embargo la obra parece radicalmente subyugada ante las imponentes praderas, montañas, caminos, barrancos y el majestuoso Missisipi o "padre de las aguas" como popularmente se le conoce en Canadá y Estados Unidos. En efecto como lo ha señalado Gonzalo España, Evangelina evoca un tiempo lejano, donde las carretas repletas de inmigrantes se abrían paso por entre los campos de Nueva Escocia (Canadá) y Louisiana con libertad y valor, eran tiempos donde cualquier persona podía hacerse con un territorio si se decidía a hacerlo, los bosques eran vírgenes y tanto los colones franceses, británicos como los indígenas tenían delimitados sus territorios y sus relaciones se enmarcaban en acuerdos comerciales. Posteriormente a mediados del siglo XIX con la llamada "fiebre del oro" del Western miles y miles de "yankees" acudirían a la costa oeste y con este hecho se pondría fin a cientos de pueblos nativos y de paso conllevaría a la guerra Mexicano-estadounidense que le quitaría la mitad del territorio a México.
El hecho principal de la novela y que desencadena la noble búsqueda de Virginia por hallar a su amado Gabriel es la invasión por parte de los soldados Británicos a Nueva escocia, más específicamente a la comunidad de los Acadios. Campesinos y cazadores colonizadores que eran descendientes de los inmigrantes franceses que llegaron bajo el auspicio de la corona gala. Longfellow le canta a los sufrimientos inmerecidos, al destierro de las gentes pobres que después de tener tierras se ven desprovistas de ella por causa de una orden emitida por el rey Jorge de Inglaterra. Es también el canto al amor fiel y persistente que estaba germinando en aquel entonces y que tendría un sonoro apogeo en la era victoriana. Finalmente hay algo de reconciliación en la obra puesto que los colonos hallan en la Lousiana francesa otra tierra prometida y se asientan en ella y la llaman "el edén de Louisiana" pero el sufrimiento tanto de Virginia como de Gabriel solo lograría una reconciliación en la muerte, allá donde no hay destierro ni lagrimas... finalmente los dos son enterrados en una tumba que algunos creen olvidada.
Esta obra es popular en la Canadá franco-parlante, Allí es tomada como un ejemplo de templanza y gallardía en contra la influencia sajona que siempre ha estado al acecho. Al mismo tiempo es estudiada en las escuelas estadounidenses en los núcleos de literatura. Finalmente es valioso rescatar que Longfellow fue muy querido por sus contemporáneos tanto por su sencillez (a pesar de haber sido un hombre adinerado) como por su ingenio. Por ello en latinoamérica fue conocido y traducido constantemente. La traducción que leí la realizó Jorge Roa en Bogotá- 1898 (muy buena).


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